EL CONCIERTO DE PAZ SIN FRONTERAS: ENTRE LA INFAMIA Y LA ESPERANZA (publicado originalmente el 24 de septiembre de 2009 en Quantum de la Cuneta)
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| Fotografía tomada del Blog deOrlando Luis Pardo Lazo: Boring Home Utopics, de la colección Juanes Crying Games. |
[Este artículo fue publicado originalmente el 24 de septiembre de 2009 con motivo del Concierto Paz Sin Fronteras, el 20 de septiembre de ese año, y es publicado nuevamente hoy en Bifurcaciones y Conexiones con pequeñas correcciones de errores de redacción. Las reflexiones entonces sobre este evento por parte de Pablo Pacheco, Yoani Sánchez, y Reinaldo Escobar, expresan una postura que fue pertinente en aquél momento, en esencia hoy sigue siendo pertinente —incluso aún más importante— y con la cuál sigo coincidiendo plenamente hoy, a 22 de mayo de 2026. A pesar del tiempo pasado, su importancia, su pertinencia frente a cualquier cuestionamiento desde la infamia, surge del trance de la crisis política, económica y social que hoy vive el pueblo cubano de manera recrudecida a causa de dos entes autoritarios: el Partido Comunista de Cuba y el Estado controlado por sus burócratas y funcionarios, por un lado, y por el otro, Donald Trump, y la oligarquía compuesta por multimillonarios de la tecno-autocracia, el “real estate” a gran escala y de la especulación financiera en Wall Street. Sobre ello abundaré en un artículo próximo en este espacio.]
Cierto que Juanes y Bosé enfrentaron todo tipo de presiones por parte de los extremos: es decir los sectores fosilizados del exilio en Miami, y por parte del propio gobierno cubano. Cierto que tras el Concierto no cambiarían, al día siguiente, las condiciones de existencia de los cubanos en la Isla. Pero esos factores no desmerecen en modo alguno la importancia de este evento en lo que pueda contribuir a un futuro democrático de nuestra querida Cuba, sobre todo cuando vemos los procesos históricos como una sucesión de eventos paralelos, que confluyen y que pueden producir diversas consecuencias. (Sobre este tema vea Las Causas No Existen, del profesor Carlos Pabón, publicado en Los Archivos del Mandril.)
El Concierto me trae a la memoria la famosa decisión tomada por los funcionarios del desvencijado gobierno de la Alemania del Este, de permitir el libre tránsito de los berlineses a su contraparte occidental en noviembre de 1989. Lo demás es historia. Antes de llegar a considerar las similitudes de ese suceso con el posible impacto del Concierto, se impone un breve repaso de las posiciones asumidas y algunos de los incidentes relacionados con este evento, para muchos de peso histórico.
Antes que nada, es necesario considerar la oposición a su celebración, por algunos sectores del exilio en Miami, que no alcanzaron a comprender la importancia de la apertura de rendijas a través de las cuáles se pudiera respirar en Cuba un poco, al menos, de democracia. Reconozco que el temor de este sector de que el Concierto fuera manipulado como un mecanismo de relaciones públicas del régimen tenía, y tiene, base en la realidad cubana. Sin embargo, lo cierto era que el evento era capaz de generar, como de hecho generó, su propia dialéctica, su propia dinámica de cancelación de posiciones extremistas, lo que le permitió trascender las expectativas políticas de corto plazo tanto de estos sectores del exilio como de la dictadura.
La posición de la disidencia en el interior de Cuba, al menos del sector a cuyas posiciones tengo acceso a través de sus publicaciones en Internet, fue mucho más sensata y certera. Las palabras del periodista Pablo Pacheco, preso en la cárcel de la Canaleta de Ciego de Ávila, desde su blog Voz Tras las Rejas, en su artículo Sobre el Concierto de Juanes, publicado antes de su celebración, son de gran importancia al respecto. Pablo señaló poco antes del evento:
Por otro lado, nadie se hizo de ilusiones sobre las consecuencias de la celebración del Concierto. Al respecto, Yoani Sánchez, quien escribe para lectores cubanos y del mundo, y no precisamente para agradar a columnistas itinerantes de la prensa boricua, comentó tras el evento en Generación Y:
"Mañana amanecerá como cada lunes. El peso convertible seguirá por las nubes, Adolfo y sus colegas tendrán otro día tras las rejas en la prisión de Canaleta, mi hijo escuchará en la escuela que el socialismo es la única opción para el país y en los aeropuertos nos seguirán pidiendo un permiso para salir de la Isla. El Concierto de Juanes no habrá cambiado significativamente nuestra vida, pero tampoco fui a la Plaza con esa ilusión. Sería injusto exigirle al joven cantante colombiano que impulse aquellos cambios que nosotros mismos no hemos logrado hacer, a pesar de desearlos tanto."
Y añade:
"Si vemos la presentación de este 20 de septiembre como el ensayo general del Concierto que algún día tendremos, entonces hay que felicitar a los que participaron. Incluso si no hubiera otra y la Plaza retomara sus solemnidad y su grisura, al menos esta tarde de domingo vivimos algo diferente. En un sitio donde se ha sembrado sistemáticamente la división entre nosotros, Juanes –al caer el sol- ha gritado “¡Por una sola familia cubana!” (Después de Juanes, de Yoani Sánchez para Generación Y. Énfasis por Quantum de la Cuneta.)
Por su parte, Reinaldo Escobar destacó la importancia del Concierto para el proceso de unidad del pueblo cubano y la definición de los parámetros de una cultura política que nada tiene que ver con los extremismos y las divisiones vividas durante los 50 años de "Revolución". En su artículo, titulado Una Sola Familia, en su blog Desde Aquí, señala con absoluta claridad:
La Infamia
En lo que a mí respecta, no me sorprendería que los funcionarios del Estado hayan acusado a Juanes, Bosé y compañía, de participar de algún tipo de entramado junto a la disidencia, o que hayan exigido la participación de ciertos artistas leales al régimen, y de limitada relevancia en el ambiente artístico de estos días, para tratar de asegurar que hubiera voces fieles entre los cantantes participantes.
Sin embargo, lo que es una realidad, dejando aparte teorías o suposiciones, es que nadie que haya visitado por el tiempo suficiente, o vivido en Cuba por un tiempo razonable, dudaría que los artistas, particularmente Juanes y Miguel Bosé, habrían de ser vigilados de cerca por los operativos de inteligencia del régimen. Mucho menos, dudaría que el régimen habría de intentar manipular el exitoso evento con el objetivo de mostrar al mundo una imagen de tolerancia y apertura.
La vigilancia y las presiones sobre Juanes y Bosé, según reflejan el vídeo de referencia, deben haber estado presentes todo el tiempo desde la llegada de los artistas a Cuba. Sería iluso pensar lo contrario de un Estado cerrado donde se condicionan las manifestaciones o expresiones públicas a que se mantengan “dentro de la revolución”. Es decir, condicionadas a no manifestar oposición sustancial alguna al orden vigente. Sería ingenuo además pensar que el régimen no trataría de manipular la imagen del evento. Sin embargo, el cuadro after party del Concierto es más complejo.
Muy equivocados estaban los burócratas del PCC y del régimen, si por sus anquilosadas mentes pasó la idea de que algunos de los artistas se pararía allí a darle vivas a la "Revolución" y demás slogans de costumbre. El Concierto se llevó a cabo y fue un éxito que trascendió las fronteras cubanas a pesar de los sectores estancados del exilio, y sobre todo, como demuestra el vídeo de la infamia, a pesar de la dictadura.
Para mí, el Concierto de Juanes tiene aires de Berlín, noviembre, año 89. En cierto modo me produce un resemblance del ambiente político creado por la autorización dada a los berlineses por el gobierno de la RDA para cruzar el muro maldito. La participación de más de un millón de cubanos, convocados por un grupo de artistas, movilizados voluntariamente, como hacía mucho tiempo no se veía en La Habana, y esta vez, no para escuchar los discursos interminables del Comandante en Jefe y Presidente de la República, augura tiempos nuevos en Cuba. Fechas exactas no las sabemos. Tampoco nadie pudo anticiparlas en la Alemania del Este. Los procesos de la historia son precisamente eso: procesos.
Sin embargo, y quizá por ello mismo, cuando Silvio Rodríguez, hoy sesentón, más “llenito” y aún en lucha con sus propias ambivalencias, entonó aquella canción emblemática, un millón de “ciudadanos cubanos” se le unieron para cantarle al “viejo gobierno de difuntos y flores” y proclamar que “…ojalá pasé algo que te borre de pronto, una luz cegadora, un disparo de nieve, ojalá por lo menos que me lleve la muerte, para no verte tanto, para no verte siempre, en todos los segundos, en todos las visiones, ojalá que no pueda tocarte ni en canciones...”
Se me antoja pensar que no hubo muchos funcionarios del PCC, ni crápulas que viven de sus burocráticas posiciones en el jurásico Estado cubano, que lograron conciliar el sueño la noche del 20 de septiembre del 2009, mientras resonaban en sus oídos y sus mentes el merengue de Olga Tañón, los vivas a Cuba Libre de Juanes y Miguel Bosé, o el Ojalá de Silvio. Qué se yo, se me ocurre que tuvieron muchas cosas en las que pensar que no fueron tan relajantes, como tal vez hubiése sido contar ovejitas, presos políticos o fusilados.
Créditos: Todas las fotos publicadas en este artículo provienen del blog de Orlando Luis Pardo Lazo, Boring Home Utopics, de la colección Juanes Crying Games.
Texto: Eric N Alvarez © 2009


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