Abejas entre caracolas

Azul imperfecto/EricNAlvarez © 2026.05.07

Esto no es una oda ni una elegía
en realidad son versos que no acaban
(y no saben como hacerlo)
zigzaguean y flotan en fracciones 
de microsegundos 
como las abejas

No era exactamente azul el mar aquella tarde 
ni el lugar era aquél en donde habitaron los ojos de tu mirada
al menos no aquél día 
no aquella tarde 
al menos no aquella noche que se acercaba 
sencillamente 
aquél 
lugar 
no era 
el escenario propicio 
para que desafiantes tus manos me arrancaran otra vez las manos
para que 
las imágenes que pudieran capturarse por la memoria
y la miseria neurodigitales 
de algún recuerdo se entrecruzaran
al menos como besos imposibles del silencio
en los estertores del universo temporal que se ahoga en sangre


rojo atardecer sí era como el de tus labios fruncidos
cuando las alas azules de tu barca 
se encaminan del mar Caribe al Levante
como el que nace y muere en los paralelos mediterráneos 
en donde pudo haber comenzado el idilio absurdo
[la unión incoherente de las palabras que te nombran sin nombrarte]
y no hay paz
hay guerra
la humanidad muere
si el tiempo no abre sus puertas a la paz


era otra cosa 
otra realidad desde los ministerios
del horror y el espanto
mientras observabas los desfiles de modas
de deslumbres medievales 
o tal vez las batallas de la gran devastación
Hitler te hablaba al oído
mientras Trump ocultaba los textos inéditos de la infamia 
en sus infiernos de invierno


los principiantes en la tanda de la tarde
eran seducidos por las serpientes 
que se deslizaban desde tu cuerpo
como trazos
como las señales oscuras y definitivas 
de la Medusa contemporánea 
nacida del encuentro del uno y el cero 
para reproducir la desnudez de tu pecho
y los rasgos pintados de negro 
donde el terror habita y vive sus sueños


nada tenía que ver contigo realmente
ni con tus ojos ni con tu boca
visible desde una ladera 
formada por rocas y cadáveres
el océano acumuló vidrios rotos sobre
una pista de sargazos 
levantó otra vez una muralla
un cercado que separa 
los continentes y los pueblos
una verja que impide 
un mundo impensable 


era solo un cielo rojo 
y un gran espejo de un azul imperfecto 
en fuga desde las nubes
sobre una verja electrificada
y asesina
para que ni tu ni yo pensáramos
de ningún modo
que el amor pudiera tentar pasiones
para convertir en lirios el desastre
en los tiempos esta vez 
de la guerra sin cólera ni sus alardes


para que supiéramos que los cercados existen
para uno morir en el intento de cruzarlos
o para atravesarlos como cuerdas cuánticas
entre sus espacios cuadrangulares
y reaparecer al otro lado
donde nosotros nunca más podremos ser nosotros
aquél nosotros que conocimos


estaremos dispersos en la ignorancia de las identidades
y de los elementos
solo la energía que pueda haber oculta 
en nuestras almas estarán presentes
e insolentes 
[como el primer agravio que desató los grandes tifones
durante el espacio temporal anterior a las murallas y las fronteras]
y tal vez entonces seamos
[si es que lo logramos]
ser los tránsfugas victoriosos
que lograron alcanzar el otro lado del abismo 


aquí no hay un comienzo ni un final
(los pies y las cabezas 
están bajo llave en algún almacén
de Bezos en larga espera
en larga espera)
aquí no se detienen las estrellas a mirarte
esto continúa
toma asiento
y lee mientras aún 
yo sepa y pueda escribirte 
protegido por la memoria alucinante


a pesar de la desgracia
a pesar del rastro del baño de sangre 
ante mis pupilas
que sin embargo aún persiguen tu magia 
el azul marino de tu medianoche
perdidas siempre en la arena  
cubierta de guijarros y caracolas
como abejas zigzagueantes



Eric N Alvarez © Mayo/7/2026



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